Agradecimientos

En primer lugar quiero agradecer a mis compañeros buscadores de caminos por tantas horas conjuntas dedicadas a la lucha contra el mal: Germán Antón, Tomás Aira, [Emilio Ocampo], Francisco Noguerol, Mariano Rapán, Valentín Rapán, Andrés Marchioli, Lucas Gómez y Jorge Dominguez.

Gracias a ellos me reencontré con Gustavo.

En segundo lugar, quiero agradecer a Germán Ponce, por su generosidad al enseñarme que las cosas tengo que empezarlas y terminarlas antes de que me aburran. Más allá de que todavía no me he aburrido, si no hubiera puesto determinación en escribir esta obra para evitar tan fatídico destino, A.R.C.A.D.I.A. no existiría.

Así que gracias, Germán.

En tercer lugar, quiero agradecer a mi amor y compañero de vida Gustavo Beuret, por su infinita paciencia durante la gestación de esta novela y por su ilimitado compañerismo y amor en general. También por su desprendida generosidad al regalarme muchas de las ideas que han sido plasmadas en este escrito, producto de un sinfín de conversaciones y llanas contribuciones, sin las cuales esta historia probablemente nunca hubiera llegado a su final. Por eso este libro es mi regalo para él.

En cuarto lugar, quiero agradecer a mi hermano Julián y a mi hermana Martina. Mi vida sería muchísimo menos luminosa sin ellos. También lo sería sin Lea.

En quinto lugar, a Marina Konovaluk por su generosidad, su magia, su dulzura y tantos grandes momentos (junto a todos los freaks, no me olvido de ustedes, seres etéreos).

A Hernán Carreras, ya que sin su ayuda y paciencia esto hubiera sido imposible.

También quiero agradecer a Carlos Belotti, Eliana Steinberg, Daniel Vigide Agre, Lucas Melfi, Leno Consol, Meredith von Lasher, Diego Monfort, Natascha Schmiedeberg y Nazarena Byczko por honrarme con tan bellas amistades. De esas que trascienden el tiempo y el espacio.

A Ezequiel Lamas y el Templo budista taoísta de Belgrano, por animarme a encontrar lo mejor del mundo invisible y por supuesto, por las manzanas.

A Fer Paz por sus cuidados y afecto. A Marina Losiggio, Oscky, Moni y Susy por ser tan cariñosos y comprensivos.

A Anders, persona que no conozco pero con la cual tengo en común el odio a las arañas y su arrastrar.

A mis padres, por permitirme ser su luz en la oscuridad. A Guille y Roberto por ser tan compañeros y generosos en su querer. A mi abuelo Oscar por estar siempre, incluso en mis tiempos de soledad. A Carlos Tinirello por todo lo que me ha dado, a pesar de mí misma. A mis tías abuelas, a mis tíos abuelos queridos, a mis primos-tíos y primas-tías por tantos buenos momentos. Al clan Beuret por todo su apoyo y afecto.

¡A Sasha y a Shanti!

Por supuesto, a todos aquellos y aquellas que seguramente olvidé nombrar y que van a venir a perseguirme con palos y antorchas por no hacerlo. Sepan disculpar, lo remediaré en próximas ediciones (me refiero específicamente a Graciela Rapán, Nerina Policastro, Leonela Alderete y Tatiana Aulova; quienes no me han perseguido pero yo si me he flagelado por el olvido).

Te agradezco por darle una oportunidad a este texto, con el deseo de que ojalá seas ese lector o lectora que este libro aguardaba. También al autor de la paráfrasis que acabo de hacer, por quitarme el sueño más de una vez.

Muchas gracias,

Carolina Charlin, 2015.


Más agradecimientos (Episodio 2).

Quiero agradecer a Graciela Rapán, a Tatiana Aulova y a Leonela Alderete por honrarme con sus amistades y apoyo.

También quería agradecer a Griselda por tantos años compartidos y a Rita Stein por llegar en el momento justo.

Muchas gracias.


Más y más agradecimientos (Episodio 4).

Quiero agradecer muy especialmente a Ludmila Farías por todo su apoyo y aprecio, no sería lo mismo… ¡gracias por acercarte! A Miguerus Falco, Diego Mighetto y Karina por el apoyo y por sacarme siempre una sonrisa. Gracias a los cuatro por recordarme por qué estoy haciendo esto.

A Jorge Luis por tantos años de apoyo incondicional y por su amistad. ¡Gracias George!

Por último, quiero agradecer a María Eugenia Trucco por incentivarme a lo largo de todos estos años y obligarme (de manera cariñosa) a mostrar mis escritos. Gracias Euge.


Agradecimientos (Episodio 10).

Quiero agradecer muy especialmente a Sara de Biblioteca Liceo N°62, vecina de Uruguay, por las palabras tan elogiosas que dedicó a este serial en la reseña que escribió. Pueden leerla en su página, siguiendo el enlace que se dejó en la publicación titulada “Reseña”, en esta misma página.

También quiero agradecer a toda la comunidad de WordPress, por sus saludos y lecturas.


¡Muchos más agradecimientos! (Episodio 12).

En primer lugar, tengo que arreglar un error grave y pedir disculpas. Porque la persona a la que quiero agradecer debería estar en el primer párrafo de los agradecimientos del primer número de ARCADIA.

Y no está.

Doce episodios después, doce largos episodios después, me doy cuenta de que no te nombré. Tantas horas luchando juntos contra el mal, vos con tu aura impoluta de paladín y yo con mis bombas alquímicas… ¿todo para esto?

Imperdonable.

Así que aquí va: gracias Emilio Ocampo por tantos años de amistad y por perdonarme pifias garrafales como ésta.

Te quiero mucho.

También quiero agradecer a Laura Ponce por su generosidad y apoyo. A Tanya Tynjälä y a la mítica Amazing Stories Magazine.

4 comentarios en “Agradecimientos

¿Por qué no hacer un ida y vuelta? ¡No te vayas sin saludar!

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