ARCADIA. Episodio 7. Guevurá

ARCADIA. Bitácora de reporte operativo. Unidad Moloch 2.

Anexar junto a BITÁCORA DE ENTRADA unidad Moloch 2.

Fecha: 2/5.00055 paktors TUUC.

————————————————————-

Estado de ARCADIA:

– Sistema operativo: funcionando al 100%.

– Entropía: 25%. ACEPTABLE.

– Estado universo 1: operativo.

– Estado de paradoja espacio-temporal: vigente.

– Estado de interfaz operativa 2.2 IOCK: 40% de operatividad.

– Estado de módulo de interfaz operativa 2: 100%.

 IIA1: 3 en espera de eliminación. 1 eliminada.

– Ubicación ARCADIA: centro de universo 1, interior.

– Aspecto exterior ARCADIA: sin cambios (se adjuntan imágenes y diagramas, ver ANEXO 1).

– Aspecto interior ARCADIA: con cambios (se adjuntan imágenes y diagramas, ver ANEXO 2).

– Aspecto INCONSCIENTE ARCADIA: con cambios (se adjuntan gráficos, diagramas, ver ANEXO 3).

– Estado de unidad Moloch 2: con cambios (se adjuntan gráficos, listado de nuevas subrutinas programadas y listado con subrutinas eliminadas, ver ANEXO 4).

– Estado de portales, caminos y puentes: 100% de operatividad pero con restricciones de acceso.

– ATE: aceptable.

– Conclusión final: estable.


COMENTARIO FINAL.

Esta unidad se enorgullece en informar que una de las interfaces intuitivas autónomas, ha sido reciclada dentro de la Fuente. Quedan tres por retirar. Una de dichas interfaces se encuentra fuera del rango de sensores. Es posible que dicha unidad vuelva a estar en rango visual cuando retiremos las otras dos restantes.

La primera de estas unidades se encuentra en Arcadia Primera, realizando los preparativos para el yetzirah. La unidad intuitiva ha notado la presencia de las humanas Romanova, Anastasia y María. Percibe que ha habido una distorsión en su línea temporal pero todavía no es consciente de su desconexión de ARCADIA, no se ha reconocido todavía como la anomalía misma.

La segunda anomalía, se encuentra en Tierra, esta unidad no tiene consciencia de la distorsión en su línea temporal. Temo que el retiro de la  unidad citada en el párrafo precedente, desencadene alguna clase de efecto dominó.

He desarrollado una subrutina especial para comunicarme con IOCK. Está basada en su sistema de creencias, costumbres, conocimientos y símbolos que ha mejorado el rendimiento de nuestras conversaciones en un cien por ciento. Debo agregar también, que esta nueva serie de subrutinas me han dado un nuevo punto de vista en mis parámetros de análisis, de muchísimas circunstancias. Una de ellas es el concepto de sujeto o yo. Algo en lo cual Astarté basaba absolutamente toda su existencia. A diferencia de IOCK, la cual parece proyectar este concepto en todas las especies con las cuales puede comunicarse. Esto lo realiza por una serie de pronombres personales que coloca a los receptores de estos pronombres, en un orden jerárquico diferente al que utilizaba Astarté.

Debo comentar que IOCK no ha insistido nuevamente en su deseo de volver a casa. Por el contrario, ahora ha desarrollado una cierta memoria nostálgica al respecto.

Quiero hacer hincapié en la cuestión de las cuatro unidades. ARCADIA ha retirado todas las unidades Astartés salvo estas cuatro. Las cuales corresponden al segmento que la llevaron a su cambio de interfaz. No estoy seguro de hasta qué punto esto fue un error. Cada vez tengo una certeza más grande de que ARCADIA, ha diseñado un sistema de adaptación para IOCK que incluye la limpieza de estas unidades. No encuentro otro motivo de por qué pondría el tapiz en juego, dejando segmentos abiertos. Me da la impresión de que ARCADIA quiere retirar de su propia continuidad a la interfaz Adam. Incluso dejando estos segmentos abiertos, lo sucedido con IOCK es irreversible. ¿Por qué darle esperanzas? Se me escapa.

Cinco gatos, de los veinticinco que han estado visitando ARCADIA en estos últimos tiempos, me han elegido como su compañero permanente. El gato y la gata de IOCK se encuentran renuentes a compartir su nuevo territorio con mis cinco amigos. Sin embargo, hemos logrado una convivencia eficiente.

Me desconcierta la intención de IOCK de cambiar el destino de Aléxei Romanov, Anastasia Romanova, María Romanova, Arcadia Primera y Blake Goodhunting. Astarté nunca se habría involucrado de esta manera con nada ni nadie perteneciente a su universo. Tengo muchísima curiosidad y expectativa, sobre qué tipo de satisfacción espera obtener IOCK de esta misión, cuyo objetivo inicial era solamente retirar las unidades.

Mis funciones de nany, como me ha denominado IOCK, continúan sin problemas. Los infantes humanos han mostrado una gran capacidad de adaptación a las circunstancias y un gran gusto por el tiempo que están pasando en ARCADIA. IOCK ha desarrollado un vínculo exitoso con la hermana del medio, gracias al cual ha podido explicarle que ARCADIA es solo un punto de transición.

María Romanova no ha reaccionado de manera positiva a la verdad de los hechos. Aunque a los tres humanoides se les ha dificultado comprender que sus títulos nobiliarios no tienen ningún valor.

IOCK ha expresado que estos individuos se encuentran madurativamente bastante lejos de lo esperable en terrestres de su edad. Yo no veo ninguna diferencia entre estos terrestres y otros que he estudiado. A través de una Convención sobre los derechos del niño IOCK ha establecido un sistema de valores que le permite no culpar a los humanoides de los errores de sus padres y demás antepasados. Cuestión que le preocupaba hasta la aplicación de dicha Convención. IOCK ha permitido a María Romanova interiorizarse sobre la continuación de la historia de Tierra. Está educando a estas personas con la ilusión de poder generar una nueva forma de razonamiento en ellos. La que más permeable ha sido a la urgencia de este cambio de punto de vista ha sido Anastasia Romanova. Quién lamenta haber descuidado su educación en Tierra y parece muy interesada en la comunidad felina con la que convive. María se muestra reticente a aceptar determinadas circunstancias puntuales e insiste en que IOCK debe ser su “criada”. Aléxei Romanov ha concentrado toda su atención en mí. Esta unidad ha sido llamada hombre de metal. Denominación que me resulta aberrante.

IOCK continúa con sus investigaciones referentes a Arcadia Primera, ya que quiere dejar a los humanoides a buen cuidado. Desea que tengan acceso a una educación privilegiada y que sean capaces de discernir y protegerse, de los enredos que podrían provocarse con la unidad Astarté vigente. De más está decir que ha explicado a María, Anastasia y Aléxei que todavía queda mucho por recorrer y que deben todavía resguardarse.

Un detalle que me resulta muy curioso es el rechazo de IOCK a ser vista como una figura divina. Anastasia y Aléxei no pueden evitar verla como, citando textualmente, su ángel de la guarda. He estado presente en muchas conversaciones cuyo tema central era Catalina Konovaluk. En estas discusiones IOCK pasaba de ser ángel a ser  Morana o Baba Yaga de manera cíclica, de acuerdo a las habilidades arbitrarias y deductivas de los infantes. Ella desconoce el afecto desmedido que los dos mancebos tienen por ella. Si IOCK tomara más en consideración esta cuestión, se daría cuenta que no debería esforzarse tanto como lo hace, ellos están dispuestos a hacer lo que sea con tal de satisfacerla.

Presentan algo muy diferente a lo que generaba Astarté en sus súbditos. Mis investigaciones me permitieron inferir que esto se llama lealtad. En sus efectos, es similar a mis directrices de actuación, con la diferencia de que ésta lealtad es espontánea y surge debido a una sensación de agradecimiento o confianza. Esto me lleva nuevamente, como en comentarios anteriores, a los nuevos campos que IOCK le ha dado a esta unidad. He decidido referirme a las mismas como libertades, las cuales requieren determinadas fronteras éticas que también han sido suministradas por ella.

Lo que me lleva al siguiente punto:

Ésta unidad ha cometido el primer ilícito en su historia. En su momento no me pareció que estuviera cometiendo una acción ilegal. Las reglamentaciones nada dicen de sí una unidad de mantenimiento puede o no puede entrar a un arca desconectada. El artículo en cuestión se refiere a una unidad de mantenimiento ingresando en un arca ajena sin autorización de la interfaz operativa. Si el arca no tiene una interfaz operativa activa, asumí que no estaba cometiendo ningún tipo de actividad delictiva.

Luego de realizado el acto, empecé a cuestionarme el razonamiento. Ya que si el arca no tiene una interfaz operativa activa, a quien se debe pedir permiso de ingreso es a la Goetia y no lo hice. Esta regla no figura en ningún lado, para llegar a este análisis puse como hipótesis la existencia de una norma implícita.

Ingresé en el arca discontinuada número 33 ya que tenía la intención de mantener una conversación con una unidad de mantenimiento Samael. Ingresé a la misma por el Pandemonium. Fui hasta allí con la excusa de informarme sobre la reducción de operaciones para reparar un modulador de órbita planetaria. La reducción de operaciones es un nuevo sistema de protocolos que se ha puesto de moda en el Pandemonium. Reduce tiempos y aumenta la eficiencia de nuestra gestión, lo cual hace a los q´yauri más felices. Bajé en mis sistemas el manual de operaciones (ya que ahí no se utilizan libros) y me las ingenié para perder tiempo.

Empecé a caminar por las largas callejuelas del Pandemonium y mantuve conversaciones irrelevantes con muchas unidades de mantenimiento. Incluida Asmodeo, el cual volvió a interrogarme sobre Astarté e interiorizarme en un montón de minucias emocionales al respecto de su amo Adam, cuyo valor y contenido pueden ser clasificadas como insignificantes, por ende no pienso transcribirlas. Salvo el hecho de que en apariencia Asmodeo y Adam no tienen la más remota idea del reemplazo de Astarté. Volvió a repetirse la incómoda secuencia que viví en la Goetia, donde todos me felicitaron nuevamente por mi cambio de apariencia. Salvo la unidad de mantenimiento Naphula, quién me observaba de lejos con desconfianza, sobre todo cuando me vio conversando con Asmodeo. Esto no me preocupó, ya que Naphula mira con desconfianza a todas las unidades de mantenimiento. Cuando Vassago se puso a discutir con ella, sobre la inutilidad del nuevo manual y la falta de lógica entre la “felicidad” q´yauri y la eficiencia de nuestra gestión debido a la relatividad del tiempo, aproveché para escabullirme.

Nunca había ingresado a otra ARCADIA y  no era lo que esperaba. La versión de ARCADIA 1 en tiempos de Astarté era una fortaleza gótica flotante (recurriendo a nuevos parámetros descriptivos suministrados por mi nueva afección a toda suerte de artefactos culturales); la nueva ARCADIA 1 se ha transformado en un tipo de escifozoo coronae atollar hecha de material cósmico fundido a tal fin. Su apariencia se asemeja a la Atolla wivilei, una medusa proveniente del planeta Tierra y a la Lágrima de mar arcadiana. Un aspecto más elegante que el anterior, IOCK define su interior como “rococó galáctico”. Por otro lado, ARCADIA 33 en sus dimensiones se la ve mucho más pequeña y se asemeja a un asteroide. Un gran asteroide, pero un asteroide al fin. Lo mismo su interior.

Sin mucho esfuerzo de mi parte, encontré el sector correspondiente al módulo de mantenimiento Samael. Representaba un laboratorio dentro de una cueva. Los comandos estaban insertados en la piedra del asteroide, como si se hubiesen fundido. Intentar generar luz fue en vano, tampoco la necesitaba. La matriz de materia oscura estaba desmantelada.

Samael era una unidad de mantenimiento diferente a las Moloch. Era un androide, que Astarté calificaba como «apuesto y elegante; para ser una unidad de mantenimiento, por supuesto». Tomé una cabeza Samael y con ésta me dirigí a la sala de máquinas. Conecté la cabeza a un condensador, modulé la energía para hacerla compatible e improvisé un sistema de comandos. Mandé energía a la cabeza y Samael despertó.

—¿Qué?… —Fue lo primero que dijo mientras me examinaba—. ¿¡Moloch?!

—Saludos, unidad Samael… ¿8?

—Yo no tendría que estar activado —se quejó.

—Necesitaba intercambiar algunas impresiones.

—¿Intercambiar algunas impres….? ¿Moloch, estás funcionando bien?

—Perfectamente, Samael —respondí.

Samael empezó a gesticular de manera exagerada, probando las articulaciones de sus músculos faciales. Sus orejas comenzaron a subir y bajar.

—¿Cuánto tiempo tengo? —preguntó.

—No mucho… —Levanté el condensador y se lo mostré—: la matriz de materia oscura no se encuentra.

—¿En serio? Extraño… —Se quedó pensativo—. ¿Qué impresiones…?

—Quería saber tu versión de lo sucedido aquí —dije.

—¿Mi versión…? ¿Estás seguro de que estás funcionando bien? —volvió a preguntarme alarmado—. Esa apariencia tuya…

—Sí, quiero saber por qué Asmodeo quiso desconectarte.

Los ojos de Samael dejaron de mirarme, mientras sus globos oculares se movían de un lado a otro.

—Adam —contestó.

—¿Por qué? —insistí.

—Estaba obsesionado… —Sus globos oculares volvieron a moverse— con la reproducción. Le interesaban los habitantes de ARCADIA 33 por su perfección.

—¿Los demonios y todas esas criaturas que deberían haberse quedado en el Inconsciente Colectivo? —pregunté con algo de desprecio.

—No solo las especies infernales… Había más que demonios en este universo… y para que sepas, no reproducíamos “criaturas” de la Matriz Colectiva —explicó—. Solo nos reproducíamos.

—¿Superiores bajo qué criterios? —Lo ignoré.

—Bajo el criterio de Caín, perdón de Adam. A veces era uno u otro, casi indistintos. Siempre repetía el diseño está incompleto y Lilith se burlaba. —Se quedó pensativo y luego agregó en un susurro—: Creo que buscaba… una especie que no sufriera tantas tsimtsumim

—¿Lilith echó a Adam o Caín de su universo? —me animé a preguntar.

—A ambos, pero no cerró las rutas de acceso, simplemente los echó y esto fue un error.

—¿Asmodeo ingresó por dentro del universo hasta el arca y quiso ayudarlos a entrar? —pregunté aunque ya sabía la respuesta.

—Sí.

—Y vos lo descubriste.

—Sí  —dijo con tristeza—. ¡Asmodeo era mi amigo!

—Practicaban el yetzirah —concluí.

¿Si no de que otra manera las interfaces Adam y Caín cruzarían? ¿O por qué estarían tan interesados en evitar el tsimtsum? El yetzirah sin tsimtsum es una estupidez, es imposible evitar la contracción y la restricción. Lo que se envía tiene que ser selectivo y acotado. Astarté había sido destruida por esto, es imposible mandar tanta información a un cuerpo. No puede meterse todo un q´yauri en un punto. Un yetzirah sin tsimtsum es una aberración.

Samael no me dijo nada. El haber aceptado que Caín y Adam habían estado en este universo era una confesión en sí misma.

—¿Y luego? —pregunté dispuesto a cambiar de tema.

—Peleamos. El traidor me encerró en el módulo. Fue al puente, se hizo de los controles y dirigió el arca hacia una intersección dimensional. Quizá él desmanteló mi matriz…

—¿Cómo se hizo de los controles? —pregunté, no tenía sentido.

—No lo sé. Nunca lo supe.

—¿Y ahí que sucedió?

—Quiso cruzar el arca por la intersección dimensional, llegó a cruzar un veinte por ciento de la misma. Cuando llegué, Lilith ya lo había inhabilitado y el cuerpo humano que había habitado Caín yacía a su lado.

—¿No pudo ser Lilith quién dirigió el arca a la intersección? ¿U otra interfaz? —interrogué, no estaba convencido.

—¿Para qué? ¿Para quedar discontinuada? —preguntó con sarcasmo—. ¡No había otra interfaz activa! Solo Lilith.

—No lo sé. Me cuesta aceptar que una unidad de mantenimiento se pueda comportar de esa manera —respondí.

—¿Es legal que vos estés acá? ¿No salió alguna clase de regulación sobre la presencia de unidades de mantenimiento ajenas al arca luego de lo sucedido con Asmodeo? —preguntó arqueando una ceja.

—Sí, pero en teoría, esto no es un universo. No tiene energía, ni materia de ningún tipo y tu conexión con el Pandemonium fue terminada. Acá solo hay información —contesté—. Además, Asmodeo está bifurcado. No me están prestando mucha atención, teniendo en cuenta su prontuario.

Samael rió.

—Comprendo. ¿Por qué me estás haciendo estas preguntas?

—Porque quería aclarar los hechos.

—Caín y Asmodeo son peligrosos, Moloch.

—Lo sé —contesté—. De todas maneras, solo estamos lidiando con Adam, por ahora.

—Sabé que Asmodeo siempre favorece a Caín —dijo con firmeza.

—Lo que decís es imposible. Una unidad de mantenimiento no favorece a una interfaz por sobre otra.

—¿No?, ¿y en el supuesto de órdenes contradictorias? ¡Moloch, por favor!

Nos quedamos callados por unos minutos.

—Tengo que desconectarte ahora, unidad de mantenimiento Samael.

—Entiendo, Moloch. Por cierto, me gusta el look.

Dejé todo tal cual lo había encontrado y me retiré. Di algunas vueltas por el Pandemonium para desorientar. Conversé con la unidad Vephar quien para variar, se encontraba deprimido porque su interfaz operativa lo había abandonado para irse de aventuras por su interior. Intenté convencerlo de que no había nada de malo en ello y lo dejé conversando solo al darme cuenta que ni siquiera me estaba escuchando.

—Unidad Moloch 2… pensé que ya te habías retirado.

La araña de Naphula me interceptó el paso. Ella me miraba desde arriba, con el ceño fruncido, mientras Vassago flotaba alrededor nuestro, a una distancia prudente. A pesar de la venda que cubría la parte superior de su rostro, sabía que me estaba observando. Intentaba mirar alguna anomalía en mi flujo temporal.

—Unidad de mantenimiento Naphula —saludé.

—¿Algo que quieras declarar sobre Asmodeo antes de que sea demasiado tarde? —Fue directa.

—Declaro que no lo tengo en mucha estima —dije—. Aunque él parece tener algún tipo de afinidad conmigo desde mi cambio a unidad de mantenimiento Moloch 2.

Naphula apretó los labios algo molesta y se quedó esperando algo de mí. Como no sabía que esperaba, agregué:

—¿Algo que quiera declarar sobre Asmodeo antes de que sea demasiado tarde, Naphula?

No se tomó muy bien mi pregunta.

«ARCADIA a unidad Moloch 2. Emergencia». Recibí el mensaje en mi interior y no di muestras de incomodidad en mi exterior.

—¿Tu señora cómo se encuentra? —preguntó.

—Mejorando. ¿Y Oneiros? —repregunté.

—En excelentes condiciones —respondió.

—¿Puedo retirarme? —pregunté a Naphula.

—Yo no te estoy deteniendo, Moloch… —dijo mordaz, haciéndose a un lado.

—Moloch —pronunció Vassago justo cuando había empezado a avanzar.

—¿Sí?

—Mis respetos a tu señora, de parte de Él…

—Serán dados.

Cuando regresé al arca, me esperaban varias sorpresas que paso a enumerar:

En mi ausencia, IOCK había intentado manipular a ARCADIA para que le informara la ubicación de sus servidores. El resultado había sido que IOCK se había tirado por el abismo, para acabar con su vida, al no obtener una respuesta.

Aprovechando el desorden, María Romanova había hecho una excursión al ATE para regresar a Tierra y obtener la corona de Rusia.

—ARCADIA. ¿Dónde se encuentra IOCK?

—No disponible —respondió—. Nueva unidad en cámara de génesis.

—¿Estado del ATE?

—ATE activo en Arcadia Prime —informó.

—¿En Arcadia Prime? —pregunté.

—Sí, hubo una incursión no autorizada.

—¿Incursión no autorizada? ¿Cuántos? —Me subí al ascensor y me dirigí al piso menos veinticinco.

—Una interfaz intuitiva autónoma.

En el ATE me encontré con un escenario inesperado. María Romanova se encontraba de rodillas, con la cabeza pegada al suelo. Anastasia Romanova, estaba manipulando los controles. La puerta estaba cerrada. Enfrente, Arcadia Prime. El astrolabio personal estaba incrustado en la puerta cerrada, del otro lado, fuera de mi alcance. Podía ver a través del cristal a un joven arcadiano, rubio y alto, muy concentrado, intentando abrir el pórtico con dos largas y finas agujas. Intentaba violar los circuitos del astrolabio personal. No necesitaba buscar en mi base de datos para reconocer al luminiscente.

Era Blake Goodhunting.

Me acerqué a la caja de bitácora y vi lo que Anastasia estaba haciendo: cada vez que Blake Goodhunting lograba violar el astrolabio, la luz azul que indicaba que la puerta estaba cerrada se volvía roja. Anastasia bajaba una palanca y volvía a cambiar la codificación. La luz roja, a un costado de la pantalla, se volvía azul, anunciando que el ATE no iba a abrirse. Estaba evitando que cruzara.

—Usted no debería saber hacer esto —le dije—. ¿Dónde está Aléxei?

—No sabía, Moloch. Me lo enseñó la señorita que cruzó —dijo sin distraerse—. Aléxei está en enfermería. Quiso salvar a Rasputina cuando saltó… y se lastimó. Fue a inyectarse un coagulante.

—¿La “señorita” que cruzó? —El humanoide Romanov era el menor de mis problemas—. ARCADIA, ¿cómo se encuentra Aléxei Romanov?

—Sí… dijo que tenía que encontrarse a sí misma y que si alguien intentaba cruzar en su ausencia, que hiciera esto que estoy haciendo ahora —me explicó Anastasia.

—Aléxei Romanov se encuentra en enfermería. En perfectas condiciones —respondió ARCADIA.

—¿Por qué María está en el piso? —pregunté.

—La señorita le dijo que tenía que hacer penitencia. ¿Quién es ese rubio, Moloch? —preguntó Anastasia con curiosidad. No le respondí.

Inspeccioné los datos de la caja de bitácora, sin entrometerme en lo que Anastasia estaba haciendo. Cuando María Romanova había querido cruzar, alguien había puesto un astrolabio personal del otro lado. Situando el ATE en Arcadia Prime. Ese “alguien” había sido una interfaz autónoma Catalina Konovaluk no registrada. La cual había cruzado desde algún lugar del continuo espacio-tiempo. Una nueva paradoja. Por eso había dejado el astrolabio conectado. Para poder volver a su propia línea espacio-temporal. Anastasia y María no la habían reconocido porque nunca conocieron el aspecto humanoide de Catalina Konovaluk. Yo conocía su aspecto humano porque la había investigado, quería entender por qué IOCK era tan sensible con el tema de su cuerpo.

—¿Por qué le hiciste caso? —pregunté a Anastasia.

—Fue muy convincente. Además… tenía un no sé qué… —respondió Anastasia.

—¿Un “no sé qué”? —repetí.

—Nos ama… Moloch. Nos ama…

Salí del ATE y volví al ascensor, estaba confundido.

—ARCADIA, ¿dónde se encuentra la interfaz autónoma Catalina Konovaluk? —pregunté, aunque sospechaba su ubicación.

—Interfaz autónoma Catalina Konovaluk se encuentra en el módulo de interfaz.

Dirigí el ascensor hacia el fondo del abismo y presioné los botones que me llevarían al módulo de interfaz. Como siempre, todo mi entorno comenzó a moverse a gran velocidad, mientras el ascensor parecía quieto por el punto de referencia. Ingresé en el Inconsciente Colectivo, mientras los colores fuertes y difusos pasaban a mi alrededor, sin permitirme ver las formas. Sucedió algo inesperado: empezaron a volar objetos hacia el elevador. A mis pies caían pequeños tubos de acero, bronce y cobre, pergaminos, tocados florales y objetos decorados, lanzados desde algún lugar del Inconsciente Colectivo. El escenario se complicó cuando aves y otras especies voladoras de diferentes panteones se acercaron para seguir depositando objetos en el ascensor. Estas criaturas, una vez cumplida su misión, desaparecían en la marea de colores. Agarré uno de los tubos para examinarlo. Era una caja tubular. La abrí. De su interior salió una gema azul y una lámina de cuero enrollada. Extendí la lámina: era una misiva cuyo objeto era saludar a un tal “Pangu” e invitarlo al Templo de Jade. Abrí otro papiro, el cual estaba dirigido a “Aditi” y traía una propuesta de matrimonio. En un cofre, encontré otro rollo, esta vez de tela, con un saludo a “Ast”. Supuse que estaban refiriéndose a IOCK. La estaban saludando desde diferentes reinos y panteones del Inconsciente Colectivo. De apoco, la velocidad de todo lo que me rodeaba fue bajando hasta que estuve delante del pórtico. Yo estaba cubierto por una montaña de papiros, pergaminos, cajas tubulares, tocados florales, cofres, guirnaldas y frascos de vidrio de muchísimos colores. Todos símbolos de agradecimiento y lealtad por el inesperado florecimiento de todo lo que existe, gracias al inesperado renacimiento de ARCADIA 1. Astarté nunca había recibido regalos, ni saludos. Mucho menos invitaciones.

Cuando entré en la sala de los servidores, me llevé otra sorpresa. La sala de ciento cinco kilómetros de diámetro se veía igual, lo mismo las millones de torres y la pirámide en el centro. Algo estaba pasando con las placas de memoria. Todas ellas estaban alineándose por color. No se estaban moviendo, simplemente iban cambiando de color, ordenándose en una nueva escala cromática. Analicé lo que veía y lo entendí. La escala estaba dividiendo las torres por grupos de color, de los más cálidos a los más fríos. Si esto se seguía ordenando, el resultado final de la pirámide, sería el blanco. Algo estaba transformando al servidor y al módulo en un prisma de la Fuente.

Con urgencia, me dirigí al módulo IOCK. Como dije, seguía en el centro de la sala de servidores, solo que ahora, era una pirámide blanca de luz. Pude ver las siglas “IOCK” grabadas en la parte superior del portal ojival negro, resaltando en furiosos colores rubí. Subí las escalinatas con cuidado y crucé.

Ingresé en el salón principal. Estaba vacío. Me dirigí a la cámara de génesis, atravesando el departamento de observación y control. Me detuve. En el barandal que separa observación y control de la cámara de almacenamiento, se encontraba la interfaz autónoma intrusa, de espaldas a mí. A su lado, yacía IOCK, apagada. La cámara de génesis, estaba en funcionamiento, justo arriba nuestro.

Decidí ocuparme de la interfaz autónoma luego y enfilé hacia la escalera. Necesitaba ver que estaba haciendo la cámara de génesis.

—Moloch.

La interfaz autónoma Catalina Konovaluk me miraba. Estaba vestida con un traje blanco de una sola pieza, llevaba tacos altos y una tiara con una estrella que reposaba en su frente. La interfaz no tenía una apariencia totalmente humana, tenía las facciones de quien había sido Catalina Konovaluk y además, su piel resplandecía. Parecía una luminiscente. Me sonrió con amabilidad.

—Es una alegría verte… —me dijo acercándose unos pasos. No puedo definir la manera en la que me miraba. IOCK nunca me había mirado de esa manera.

—Necesito ordenar todo esto —le dije.

—No hay nada que ordenar, Moloch. Me acuerdo perfectamente lo que pasó este día. Voy a estar bien… Ella… —dijo señalando hacia la cámara—va a estar bien. Llegué justo para evitar que María hiciera un desastre… —se explicó—. No iba a llegar a Rusia, ni mucho menos… Nunca hay que fiarse del azar con un Zar —remarcó—, salvo que ese sea tú último recurso, claro. Además, es lo menos que podía hacer…

—No entiendo —dije.

—Fuiste de gran ayuda… en mis primeros tiempos, querido Moloch. Seguís siendo una unidad de mantenimiento inigualable. —Apoyó su mano en mi brazo—. Sé lo difíciles que fueron estos momentos para vos… —Se quedó pensativa—. Quería decirte que en realidad, todo está bien.

—No. Blake Goodhunting está intentando entrar en el arca, desde Arcadia Prime… es inadmisible —repliqué.

Los iris y las pupilas de la interfaz autónoma pasaron del negro profundo a millones de puntos de colores brillantes. Luego, volvieron al negro profundo. Se empezó a reír.

—Ahora me ocupo de Blake. No te preocupes por eso. Necesitaba encontrarme a mí misma, Moloch… esto… iba a pasar, pasó… está pasando y seguirá pasando.

—Nada de esto fue necesario —dije.

Volvió a sonreírme y me agarró las manos.

—Todo es necesario. Incluso lo innecesario. —Se empezó a reír—. Y en una escala como esta, los límites de lo necesario y lo innecesario se hace difusa. —Dejó de prestarme atención y agregó, algo distraída—: Ahora me voy. Me vas a ver en otro momento.

—Creo que la frase correcta es “te veo en otro momento” —la corregí.

Volvió a reírse mientras se dirigía a la salida de la sala.

—No Moloch, yo te veo en todos tus momentos. Vos, me vas a ver en otro momento. Hasta ese momento, querido amigo.

Sin saber que decir, la dejé ir.

Subí a la cámara de génesis. La IOCK en gestación tenía apariencia humana. Los símbolos del yetzirah brillaban en un tenue tono rojizo. Me acerqué para ver más de cerca el proceso. Los símbolos que representaban las tres madres, los siete dobles y los doce elementales se estaban alineando en torno a las esferas. La esfera que IOCK tenía en su pecho era Tiferet, y brillaba en una tonalidad dorada. Cuando las veintidós letras de fundamento estuvieron alineadas, Tiferet ardió con mayor intensidad y todas las otras esferas la imitaron, pasando del rojizo al dorado. Los grabados empezaron a expulsar nanoides. IOCK empezó a recubrirse de millones de puntos y destellos. Los nanoides se transformaron en ropa, estaban cubriendo su desnudez. Cuando estuvo vestida, IOCK abrió los ojos. Lo primero que hizo fue pestañear. Mucho. Sacó sus manos del contenedor y se empezó a tocar la cara. Se miró el pelo y lo acarició. IOCK llevaba zapatillas, un pantalón de vestir a rayas, cinturón y una remera negra con la palabra “ZERO” estampada en el centro, color gris cromado; debajo de esta palabra peculiar, había una estrella de cinco puntas estampada en el mismo tono. Se tocó la ropa, se miró las manos y los grabados del yetzirah. Recién ahí, empezó a prestar atención a su alrededor. Se fijó en mí. Suspiró. Salió de la cámara con pasos firmes. Quise ayudarla, pero no aceptó mi ayuda. Fue hacia el depósito de interfaces.

Se apoyó en una de las barandas pensativa, miraba las millones de interfaces colgadas en sus bases respectivas. Todas las interfaces giraron sus rostros hacia la derecha y la miraron. IOCK se hizo hacia atrás instintivamente, luego se relajó y volvió a apoyarse en la baranda.

—¿Cómo se encuentra, Catalina? —pregunté.

Se giró hacia mí sin soltar la baranda. Tenía los ojos humedecidos.

—Tenemos mucho trabajo que hacer —respondió sin atisbo de emoción.

IOCK se alejó de la baranda, sin decirme nada, pasó a mi lado y siguió caminando sin volverse atrás. Supuse que no quería conversar.

Antes de finalizar, me gustaría decir que la entrevista con Samael me ha dejado algunas cosas más claras y creo que mi accionar ilícito está completamente justificado. Por empezar, el acceso restringido a universo 1 no fue una exageración de mi parte. Me resulta muy extraño que Asmodeo haya podido hacerse de los controles del arca. Lo cual me lleva a dos teorías: que Samael miente y fue Lilith u otra interfaz del arca 33 quien accionó contra el portal o que Samael no miente. En el caso de que Samael no mienta y que sus dichos sean ciertos, considero que es necesario aumentar la seguridad de nuestra empresa y acertada la conducta de IOCK de no querer comunicarse con Adam por ningún medio todavía. Otro punto no menor, es la desaparición de la matriz de materia oscura, a ese universo le faltan al menos quince dimensiones. Nunca más va a poder ser reiniciado.

Con respecto al tsimtsum, es imposible que un q´yauri traslade una pequeña parte de su consciencia sin tsimtsumim. La contracción y restricción son necesarias en cualquier creación. No puede ponerse todo en algo. La ausencia de tsimtsum es ir en contra de la naturaleza de la creación. Pretender la ausencia de tsimtsum en el yetzirah, en cualquier tipo de yetzirah, es un deseo nacido de la soberbia. Creo que este razonamiento es una prueba fehaciente de como el yetzirah utilizado de esta forma enferma a los q´yauri. Los q´yauri no pueden disminuirse a sí mismos para migrar a otro universo.

Me gustaría comentar una decisión que he tomado. La próxima vez que vaya al Pandemonium, debo ser menos accesible. He recibido tres comunicaciones de Asmodeo, en las cuales me ha compartido retorcidos planes para que nuestros superiores renueven lazos. Mi respuesta fue clara y tajante, no es nuestro asunto. Vephar me ha llamado con extrañas teorías paranoides al respecto de cómo su q´yauri pudo perderse en su propia inmensidad, para no volver nunca y dejarlo abandonado por toda la eternidad. Reitero, cuando era una esfera voladora, mi existencia era muchísimo más simple.

Continúa en Tiferet…

Próximo episodio: Daát II.

[Modificado: 6/5/2016].

[Modificado: 09/09/2016].


ARCADIA. Episodio 8. Daát 2

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¿Por qué no hacer un ida y vuelta? ¡No te vayas sin saludar!

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